Los niños de las ciudades apenas juegan ya

Una cosa es jugar y otra muy distinta, entrenar. Los niños de las ciudades entrenan mucho, aprenden de casi todo: deporte, música, idiomas… pero apenas juegan ya.

No creo que los videojuegos ni las actividades extraescolares puedan ofrecerles las condiciones necesarias para la espontaneidad, la imaginación y la creatividad que el juego libre proporciona.

Sin seguridad para andar solos por las calles, sin espacios urbanos para el juego, sin tiempo para inventar, los niños de las ciudades se pasan el día entrenando… pero apenas juegan ya.

Los momentos para el ocio están siendo cada vez más invadidos por clases programadas. No cabe duda de que los niños perfeccionarán el manejo de las técnicas a base de entrenarlas, pero me temo que se están perdiendo los beneficios del juego libre en su desarrollo personal. Los entrenamientos son muy importantes… pero no sustituyen al juego. Por muchas actividades programadas que los niños realicen cada semana, lo que aporta el juego libre jamás lo aprenderán entrenando.

¿Cómo sería el mundo si los niños dejasen de jugar?