¿Qué pasa cuando no encuentro salida?

Frecuentemente recibo en consulta a personas llenas de angustia por encontrarse en un callejón sin salida.


Partamos de un caso clínico:
 

Un hombre se siente atrapado en el negocio familiar que los padres, con toda su buena intención, abrieron para él cuando era adolescente, como forma de asegurarle un futuro estable. Con el tiempo, se va dando cuenta de que ese trabajo no le gusta y que preferiría elegir su propio destino, aun con el riesgo de tardar en encontrar seguridad laboral. Pasan los meses sin que se decida a actuar, hasta que la angustia lo acaba desbordando.


Conocen los motivos de su angustia

Puede que, desde el principio, estas personas tengan claros los motivos que las llevan a angustiarse o, si no es así, que empiecen a verlos en las sesiones de psicoterapia.

No es, por tanto, una desorientación acerca de su angustia lo que las mantiene estancadas en esa posición.

Son circunstancias susceptibles de transformación

Tampoco se trata de situaciones imposibles de cambiar, como cuando desearíamos recuperar a un familiar fallecido.

Son tan reales y variadas las salidas, que las personas más cercanas no paran de mostrárselas con múltiples consejos.

Cuando este hombre les explicaba a sus amigos lo que le pasaba, generalmente recibía el mismo consejo: que dejara el trabajo y empezara a buscar uno nuevo.


Entonces, ¿por qué no salen de ahí?

Cuestiones personales y familiares más profundas les impiden salir del atolladero y abandonar las causas de su sufrimiento.

Sentimientos de lealtad familiar, temor a defraudar a los padres, gratitud por el regalo recibido, rabia porque habían decidido por él, fueron sentimientos encontrados que lo paralizaban en su acción.


¿Qué aporta la psicoterapia en estos casos?

La psicoterapia nos ayuda a descubrir esos factores que están en juego en dichas situaciones, los cuales son los verdaderos obstáculos a superar.

Una vez que logramos desprendernos de aquello que nos pesa, las salidas llegan solas y nos atrevemos, por fin, a iniciar nuestro camino sin necesidad de tantos consejos.

El trabajo que este paciente realizó en psicoterapia le posibilitó tomar distancia de la situación que lo atrapaba; pudo conectar con esos otros sentimientos distintos a la angustia, reconocer con franqueza la que siempre había sido su vocación profesional… Y esta visión más panorámica de sus circunstancias le permitió actuar de acuerdo con sus propios deseos, en lugar de seguir sometido a los deseos de sus padres.


Aunque lo más seguro es que las peculiaridades de este caso que acabo de comentar no se parezcan demasiado a las suyas, quizás usted también se vea atascado en un callejón y esté buscando alguna orientación para encontrar la salida.

Cada historia es única y la de usted la desconozco. No creo que unas cuantas orientaciones generales puedan resultarle de gran ayuda. Es necesario que desgranemos juntos las singularidades de su biografía para que así pueda despejar los obstáculos que entorpecen su camino.

A eso sí le puedo ayudar.

Pero recuerde que todavía no sé nada de usted. Primero tengo que escucharle.

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