Niños TDAH en una sociedad hiperactiva

El diagnóstico psiquiátrico de TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad) está siendo en la actualidad un tema de discusión entre los profesionales de Salud Mental por discrepancias en la concepción y el abordaje del mismo.

En un polo del debate están los defensores de este diagnóstico, que lo consideran un cuadro psicopatológico incuestionable con unos criterios diagnósticos claros. Las asociaciones y los profesionales de este grupo estiman la prevalencia entre el 10 y el 20% de la población infantil en España (en EE.UU. la prevalencia es aún más alta), juzgan insuficiente el número de menores que se están beneficiando actualmente de un tratamiento reglado y amplían los límites de inclusión hasta las poblaciones adulta y anciana. En cuanto al tratamiento, aunque proponen un enfoque multimodal (farmacológico, psicológico y psicopedagógico), dan prioridad al uso de fármacos para reducir los síntomas que caracterizan al cuadro.

Del otro lado nos encontramos los profesionales que, sin negar la existencia de este trastorno, opinamos que está sobrediagnosticado, lo que conlleva que estén siendo medicados incluso menores con reacciones normales a experiencias estresantes de la vida. Alegamos, además, que los fármacos utilizados -en cerebros en formación- pueden tener efectos negativos a largo plazo en estos niños, y que el aumento significativo de la prescripción está influido por intereses económicos de la industria farmacéutica: en España 250.000 menores están tomando medicación para el TDAH. La forma de intervenir que proponemos incluye el tratamiento psicoterapéutico, la intervención con las familias y la coordinación con los centros educativos, poniendo siempre el foco sobre lo particular de cada sujeto. La medicación la contemplamos sólo para los casos más graves.

Desde mi punto de vista, si la prevalencia real del trastorno es tan alta como dicen las estadísticas del primer grupo -¡cifras verdaderamente escandalosas!-, sea cual sea la postura del debate que adoptemos, ¿no habría que hacer una reflexión global sobre qué tipo de vida estamos ofreciendo a los menores para que tantos enfermen de lo mismo? ¿O mejor nos conformamos con suponer que los niños de ahora vienen «mal de fábrica» y basta una medicación apropiada que los arregle?

Por otro lado, pienso que la controversia actual alrededor del TDAH no se puede entender sin el contexto temporal en el que ha surgido: una época en la que jóvenes y adultos tendemos a realizar simultáneamente distintas actividades, con dificultades para fijar y sostener la atención en una sola tarea sin distracciones; viviendo permanentemente «conectados» a internet y con frecuencia «desconectados» de lo que nos rodea; recibiendo multitud de estímulos sin apenas tiempo para procesarlos ni retenerlos; priorizando aquello a lo que tenemos acceso inmediato, arrastrados por el lema Just do it («hazlo sin pensártelo»); ocupando el tiempo libre con todo tipo de actividades, y que sólo cuando los niños se portan mal los invitamos a sentarse en el «rincón de pensar».

Lo curioso del TDAH es que tiene la peculiaridad de estar constituido por síntomas que caricaturizan el patrón conductual de la sociedad moderna: inatención, impulsividad e hiperactividad, por lo que podríamos decir que actúa como una réplica a pequeña escala de la dinámica general de la población contemporánea. ¿Será válido este diagnóstico de TDAH también para este mundo que gira a velocidad de vértigo o restringimos la etiqueta sólo para las personas que expresan estos síntomas individualmente? ¿No resulta paradójico que lo que tomamos como trastorno mental, cuando lo presenta un individuo, lo consideremos un modo de funcionamiento normal y adaptado a nivel colectivo?

Comoquiera que sea, mientras la sociedad avanza a este ritmo, cada vez más niños -y a edades cada vez más tempranas- están siendo diagnosticados de TDAH. Y lo más grave es que todo esto, en vez de ser un asunto preocupante de interés general, se está tomando con tanta ligereza que vamos asumiendo como algo cotidiano que los menores tengan que tomar medicación cada mañana antes de ir a la escuela.

Datos estadísticos extraídos de:

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/20-tdah.pdf

https://www.uoc.edu/portal/es/news/actualitat/2018/073-tdah-epidemia.html

Daniel González
Psicólogo en Sevilla especialista en Psicología Clínica y Psicoterapia

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