La gran fortuna de sentir gratitud

Las personas no experimentamos sólo emociones básicas como la alegría, el miedo, la ira, la tristeza, el asco, la sorpresa y el desprecio. Entre otras cosas, también podemos sentir gratitud.

La gratitud es un sentimiento complejo, menos intenso y explosivo que las emociones básicas. Normalmente se experimenta de una forma profunda, plena y duradera. Quien siente verdadera gratitud se siente afortunado por tener este sentimiento y agradecido a aquellos que le enseñaron a sentirlo. Continuar leyendo «La gran fortuna de sentir gratitud»

Tabú en la familia: ¿hablamos ahora o callamos para siempre?

Las personas no decimos todo lo que pensamos… Afortunadamente.

En cualquier familia hay asuntos silenciados, temas de los que no se habla abiertamente o que sólo algunos miembros conocen y los mantienen ocultos al resto. Esto es inevitable. Y no es, de por sí, ni malo ni bueno. ¿Acaso hace falta sacar a la luz todos los secretos? Hay temas que en su día se convirtieron en tabú y tienen que seguir siéndolo para no poner en peligro el equilibrio familiar. Pienso en el caso de una madre que deseó la muerte de su bebé y actúo con él con negligencia durante un episodio depresivo grave; posteriormente, conforme se fue recuperando de su depresión, logró desempeñar los cuidados con amor y aplicación facilitando el desarrollo sano de su hijo. ¿Es necesario que de mayor el hijo conozca esto? Hay aspectos de la crianza que un hijo no siempre está preparado para conocer ni tiene por qué conocerlos, al menos, no en cualquier momento ni de cualquier forma. O cuestiones internas de sus padres como pareja que tampoco tiene por qué llegar a saber nunca. Continuar leyendo «Tabú en la familia: ¿hablamos ahora o callamos para siempre?»

Necesidad, demanda y deseo (II)

En Necesidad, demanda y deseo (I) terminamos diciendo que el objeto del deseo es siempre inalcanzable porque las palabras de la demanda nunca llegan a recogerlo en su totalidad.

Pero precisemos algo más en relación al lenguaje y a la demanda: en el ser humano, la demanda no es una representación psíquica de la necesidad, como en los animales, en los que una señal remite unívocamente al referente. En el ser hablante, las palabras tienen valor de significantes que remiten a otros significantes, cuyos significados están en función del receptor, que es quien finalmente elige el sentido de lo verbalizado. Con este recorrido de ida y vuelta, el sujeto acaba recibiendo su propio mensaje en forma invertida, proviniendo del campo del Otro. Continuar leyendo «Necesidad, demanda y deseo (II)»