Amor y trabajo: dos pilares que sostienen la salud

En el artículo ¿Qué es la Salud Mental? hice referencia a la definición de Salud que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS): «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

Ahora quisiera seguir hablándole de este tema, pero esta vez incidiendo en los dos pilares fundamentales sobre los que se sostiene la salud, según Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis.

Estos dos pilares no son otros que el amor y el trabajo.

¿Por qué amor y trabajo? ¿Y si no tengo pareja y/o estoy desempleado?

La teorización psicoanalítica al respecto es demasiado compleja como para reducir esta cuestión al tema del enamoramiento y del trabajo remunerado.

Sin extenderme aquí en precisiones teóricas, le indicaré que ambos conceptos -amor y trabajo- hay que tomarlos en un sentido mucho más amplio. Intentaré exponerle en pocas palabras qué entiendo por cada uno de ellos:

El amor

Con «amor» me estoy refiriendo a la capacidad de establecer vínculos afectivos con los semejantes y con el mundo en general.

Desde que nacemos, el amor nos permitirá dirigir el impulso primario de vivir hacia el exterior, fuera de nosotros mismos.

De lo contrario, la energía vital se quedaría estancada dentro del propio individuo, quien permanecería ajeno al mundo circundante, alejado del campo de las relaciones sociales, centrado en sí mismo y en su universo de fantasía.

En este sentido es como se puede entender la célebre frase de Sigmund Freud : «el que no ama, enferma».

El trabajo

Si aludo al «trabajo» es en el sentido de la capacidad de producir algo en el mundo real, y no sólo en el plano de la imaginación.

Trabajar, desde esta perspectiva, consiste en dirigir el interés y el esfuerzo hacia asuntos de la comunidad, con la finalidad de hacer alguna aportación constructiva de la que se puedan beneficiar también otras personas.

El trabajo así entendido es, además, el fruto de la renuncia a la satisfacción inmediata de los impulsos primarios, y una prueba de la capacidad de encontrar gratificación por otras vías menos directas, más acordes con las condiciones que impone la civilización.

Esta concepción del «trabajo» no se ciñe necesariamente a la cuestión profesional sino que incluye cualquier producción, incluidas las artísticas e intelectuales, con la que el sujeto creador se sienta identificado.

Como podrá deducir, las condiciones laborales que alienan al trabajador no podemos considerarlas saludables desde un punto de vista psicológico.

Salud

Una vez contextualizados ambos términos y planteados como generadores de lazos sociales, ¿considera posible hablar de salud sin el desarrollo del amor y del trabajo?

¿No coincide conmigo en que el amor y la capacidad de trabajo, tal como los acabo de esbozar aquí, pueden ser buenos índices para inferir el nivel de salud general de una persona?

¿O podríamos encontrar una persona sana incapaz de entablar relaciones afectivas reales y sin interés por aportar algo beneficioso a la sociedad?

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